9/08/2014

In memoriam Silvia Aponte‏ - Algunos apuntes de la obra literaria de Silvia Aponte



Por: Oscar Alfonso Pabón Monroy/ Comunicador Social comunitario


En el ejercicio de recordación que me ha generado el fallecimiento de Silvia Aponte, además de localizar una fotografía grupal en la que ella está, año 1993, he evocado a algunas de las personas que con gusto la acompañaron en la edición de sus libros, ya como prologuistas, ya como ilustradores.

Con la seguridad de que hay notables vacíos en los datos que ahora detallo, inicio diciendo que si no estoy mal los dos primeros ilustradores de sus títulos fueron: “Las guajibiadas” por Andino Abril, araucano médico cardiólogo y “El sapo Toribio” Hernando Onofre, arquitecto.




Carmen Martínez, Silvia Aponte, Antonio Lozano y Oscar Pabón, febrero de 1993 (hace 21 años).
Carmen Martínez, Silvia Aponte, Antonio Lozano y Oscar Pabón, febrero de 1993 (hace 21 años).
Después Soraya Yunda, hizo las carátulas de “Guayare”, “La catira María Eucadia”, “El pesador de tradiciones” y “Rompellano” (con viñetas), ella es la de mayor número de trabajos artístico en la obra de la Aponte.

Así mismo, la figura internacional que cayó en las redes literarias de Silvia fue el pintor italo-argentino-colombiano GermánTessarolo, quien gustoso se encargó de las portadas de los títulos “Sonrisas de Dios” y “Verónica Escalante”.
Hablando de quienes le escribieron sendos prólogos y otros textos para sus obras, puedo enunciar a Manuel Zapata Olivella, Jorge Eliécer Pardo, Olaff López de Mesa, Carlos Rangel, Carmen Martínez y Alberto Herrera.

Supe del don de la palabra que Dios le legó a Silvia, cuando en jornadas de literatura no solo infantil sino con adultos, soltaba su interminable selección de cortos costumbristas cuentos sobre el “Tío conejo y el tío tigre”, con los cuales al auditorio ponía lelo y embelesado.
En mi desordenada colección de la obra bibliográfica de Silvia, casi siempre atenta me obsequió con dedicatoria ejemplares de sus literarios hijos, encuentro un mini libro editado en 1991 en la Imprenta departamental del Meta.

Es un breve poemario de su autoría al que tituló “Tierra, aire y fuego”. En sus pocas páginas encuentro dos agrupados versos, compuestos en febrero del año de la publicación, a los cuales tituló ¿Qué es la muerte?.
Como Silvia Aponte ya pasó a mejor vida espiritual, en la víspera de su funeral creo oportuno trascribir su poema:


¿Qué es la muerte?
Abandonar los relinchos de la vida
para correr entre luces de silencios,
viajar por caminos sin memorias
y acostarse en la plasticidad de los siglos.
….Luego, sobre una almohada suicida de recuerdos,
besar –una y otra vez- el rostro de la nada,
aspirar su fragancia de penumbras
y dormir eternamente en el olvido.

Nota: la foto que acompaña este artículo fue tomada en la Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán de Villavicencio, antes de su intervención arquitectónica.



Villavicencio 1 de septiembre de 2014

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